lunes, 14 de septiembre de 2020

Leísmo, laísmo, loísmo.

 Muchas veces resulta difícil saber si tenemos que poner le, la o lo. En este test vamos a comprobar qué tal se nos da el tema:

Laísmo, leísmo, loísmo

Luego, éste test de educaplay: Leísmo, laísmo, loísmo.

Y finalmente este ejercicio, que me entregaréis bien online, bien en papel mañana.

a) A Obdulia ____ gustan los ejercicios de leísmo, laísmo y loísmo.

b) ¿Dónde se mete tu hermano, que hace mucho que no ____ veo?

c) —¿Y el trombón? —¡Ay, me ____ he dejado en casa!

d) Llama a tus primas, lláma____, que no se pierdan la final del campeonato de ajedrez.

e) Cuando por fin regresó la orquesta sinfónica de su gira, toda la ciudad ____ estaba esperando.

f) Esa salsa tienes que mezclar____ bien con las verduras.

g) Dicen que a aquellos biólogos todo el mundo ____ perseguía para pedirles autógrafos.

h) A Fortunata aquello fue lo que ____ llevó a la ruina.

i) A ver, ¿dónde habéis metido el botón rojo? Devolvédse____ a vuestro padre ahora mismo.

j) —¿Qué fue de los directivos de aquel banco? —____ detuvieron cuando intentaban cruzar la frontera.

Resumen "El traje nuevo del emperador".

Escribid aquí vuestros resúmenes. Si tenéis complicaciones, utilizad el guión que os he dado en clase. 

Test: el traje nuevo del emperador.

El Traje Nuevo del Emperador" o "El Rey va Desnudo", de Hans Christian  Andersen - Alef

 He encontrado este test. Jugadlo para recordar la historieta de "el traje nuevo del emperador". 

El traje nuevo del emperador


Lectura. El traje nuevo del emperador.

Hans Christian Andersen, de la pobreza a la fama mundial | Mi Señal
Hans Christian Andersen.
Esta historia fue escrita por Hans Christian Andersen: autor de cuentos tan famosos como "el Patito feo" o "la Sirenita". Vamos a leerlo hoy. Espero que os guste:

Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.

No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: 

“Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona incompetente en su trabajo o que fuera irremediablemente estúpida.

-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron descaradamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

Telar antiguo.

«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber: si un hombre era estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.

-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.

-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.

Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.

«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.

-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.

«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».

-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.

Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.

El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.

Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:

-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.

-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.

-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?

Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.

-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!

-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle - anunció el maestro de Ceremonias.

-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:

-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.

-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

FIN

Evaluación inicial de Mates II.

 1.- Traduce los siguientes números romanos oralmente al castellano:


II       VI      IX        XVIII     XXXIX      L       LXXIX       C 


2.-  Haz clic en suma de números decimales para hacer unas cuantas cuentas online.


3.- Haz las siguientes sumas en tu cuaderno:

   2,36 + 1,34 =                  469,5 + 27,99 =           23,54 + 22, 36 + 12,29 =


4.- Haz las siguientes restas en tu cuaderno:

 2,36 - 1,34 =                  469,5 - 27,99 =


5.- Haz clic en Suma y resta de fracciones para hacer unas cuantas operaciones online.


6.- Haz clic en multiplicaciones por dos cifras para practicar un poco.


7.- Efectúa en tu cuaderno las siguientes multiplicaciones por dos cifras:


           568 x 39 =              9.834 x 87 =                 19.546 x 56 =


8.- Haz click en operaciones combinadas para practicar unos cuantos ejercicios


9.- Dime oralmente el resultado de las siguientes operaciones combinadas:


5 x (10 + 2 - 5) =                 (2 x 6) : 4 =           3 x (6 - 4 + 1) + 4


9.- Haz clic en divisiones para ver qué tal te apañas.


10.- Efectúa las siguientes divisiones en tu cuaderno:

     12.567 : 23                15.987 : 57               39.456 : 89

Tildes.

 Corrigiendo vuestros textos he podido comprobar que muchos cometéis algún fallo en lo de las tildes. Vamos a empezar a trabajarlo con este juego:

Coloca las tildes

viernes, 11 de septiembre de 2020

Eratóstenes y la esfericidad de la Tierra.

En un principio, antes de que naciera Cristo, hace miles y miles de años, la gente pensaba que la Tierra era plana. Algo por otra parte bastante normal ¿Cómo se divisa la Tierra desde nuestro punto de vista? Plana. Completamente plana. Incluso si subes a un monte o una sierra, sigue pareciendo plana. No ha discusión.


Resultado de imagen de pozo de eratóstenesSin embargo, alrededor del año 220 antes de Cristo un sabio griego llamado Eratóstenes hizo un descubrimiento asombroso. A sus oídos llegó que en Siena (un pueblo del sur de Egipto, cera del actual Asuán) el fondo de los pozos era iluminado completamente por el sol en la mediodía del día 21 de junio. Sin embargo, ese mismo mediodía del 21 de junio, en Alejandría (ciudad en la que él vivía), el fondo de los pozos tenía algo de sombra. Eratóstenes pensó: "Vamos a ver. Si la Tierra fuera plana, el sol iluminaría por igal todos los lugares y todos los pozos. La única explicación posible de que dos pozos separados tengan sombras diferentes es que la Tierra sea esférica"
Resultado de imagen de pozo de eratóstenes
Esquema del razonamiento de Eratóstenes.
El rayo de sol cae completamente vertical
en Siena; en tanto que en alegrandría tiene
una inclinación de 7º 12'.

Después hizo los cálculos necesarios para averiguar cómo de grande sería la esfera terrestre. Tomando como referencia la distancia entre Siena y Alejandría, y mediante trigonometría, estableció la circunferencia de la Tierra en 39.614km. Tuvo mucho mérito, ya que casi acierta: la circunferencia real es de 40.008km.

Desgraciadamente muchos, bien por incapacidad mental o bien por cerrazón, no entendieron lo que Eratóstenes había explicado y demostrado. De manera que el tiempo transcurrió y la gran mayoría siguió creyendo que la Tierra era plana. Se imaginaban que los mares acababan en cataratas de agua infinita, habitadas por monstruos que devoraban a cualquiera que se aventurase por allí.

La discusión quedó finalmente zanjada en el año 1521, cuando Juan Sebastián Elcano logró completar la primera vuelta al mundo. Su hazaña fue digna de mención, y será tratada en un futuro próximo.

Deberes para el finde.

Por qué algunas personas ven fantasmas?

 Como bien sabéis, vuestra única tarea para el finde será contarme la historia de los fantasmas de Santa Amalia (suceso ocurrido en 2004) Si necesitáis refrescar el suceso, aquí está el enlace a la noticia:

Los fantasmas de Santa Amalia.

Publicad vuestros resúmenes en la sección "comentarios". Asimismo, si no podéis conectar a internet, hacédmelo en papel y me lo entregáis el lunes.


Juegos de repaso.

Lacirrena.: Math mountain.

 Os dejo aquí unos enlaces con los juegos de repaso:

Math mountain. La montaña de cuentas matemáticas, en la que competís contra un oponente.

Palabras primitivas y derivadas

El barquero, la oveja y la col. Juego de lógica.

Evaluación inicial de Mates.

Primero un poco de cálculo fácil: Sumas y restas. 

Luego uno de multiplicaciones: Multiplicaciones

Por último, unas divisiones: 

Divisiones fáciles.

Divisiones por dos cifras


1.- Lee los siguientes números en voz alta:


   12.398      101.001      504.602      5.954.231      72.998.657


Una vez hayas leído lo de antes, descompón cada uno de los números en el folio que te doy. Hazlo según el ejemplo:

12.398 = 10.000 + 2.000 + 300 + 90 + 8


2.- Completa las siguientes series en voz alta:

10.500 - 11.000 - ________ - 12.000 - __________ - ___________

340.600 - 540.600 - ___________ - 940.600 - ___________ - _____________

0,7 - 0,9 - _____ - ______ - _____ - _____ - 1,9

1,75 - 1,50 - _____ - ______ - ______ - 0,5 - ______



3.- Ordena de mayor a menor los siguientes números decimales:

1,75  -  0,1  -  0,02  -  2  -  0,75  -  0, 33  -  1,56


4.- Lee en voz alta las siguientes fracciones:

6 / 9         8 / 2          4 / 3          6 / 10       15 / 9        1 / 2


5.- Indica qué fracción representaría la parte coloreada de cada figura:

Resultado de imagen de fracciones

6.- Juega al enlace fracciones para repasar un poco más.

7.- Juega al enlace Comparación de fracciones para ver si sabes lo suficiente.

8.- Y ahora lo más difícil: fracciones equivalentes.