jueves, 7 de mayo de 2026

Reyes católicos II. Unificación de los reinos peninsulares.

Los reyes Católicos fueron dos personas de increíble inteligencia y visión de futuro. Ambos contrajeron matrimonio en 1469, y desde un primer momento trabajaron codo con codo para que sus intereses políticos triunfaran. Isabel y Fernando tenían unas cuantas ideas muy claras. En esta entrega vamos a hablar de la primera de ellas, de capital importancia. Nos estamos refiriendo a la unificación de los reinos peninsulares.


Unificación de los reinos peninsulares.
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Reinos españoles en tiempos de los Reyes Católicos.

Como ya explicamos en clase, España es un invento relativamente reciente. Durante toda la Edad Media hubo en la Península infinidad de reinos, dependiendo del momento histórico. En la época de los Reyes Católicos, el mapa estaba de la manera que podéis comprobar en la imagen de la derecha.

En 1479 había dos grandes reinos, poderosos y bien armados: Castilla y Aragón. Luego estaban el reino musulmán de Granada, el reino cristiano de Navarra y finalmente el reino de Portugal. Los Reyes Católicos se propusieron la unificación territorial de la Península, para evitar en un futuro guerras y conflictos entre los diferentes países. De manera que empezaron a llevar a cabo su plan, paso a paso:

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Boabdil rindiéndose a los Reyes Católicos.

PRIMER PASO. Conquista del reino musulmán de Granada. Desde 1479 (año en el que Isabel y Fernando se convierten en reyes) hasta 1492, todos los esfuerzos económicos y militares estuvieron encaminados a la conquista del reino de Granada. Tras muchas batallas, muertes y barbaridades varias, finalmente se consigue el objetivo. Boabdil, el último rey de Granada, rinde la ciudad y su reino a los Reyes Católicos. Dicha rendición evitó que hubiera batalla, de manera que Granada no fue destruida. Este es el motivo por el cuál Granada conserva bellísimos monumentos musulmanes, como la Alhambra, el palacio del Generalife o el barrio del Albaicín.


SEGUNDO PASO. Anexión de Navarra. Después de lo de Granada, el siguiente movimiento era la conquista de Navarra. Ésta fue una invasión militar acaecida en 1512, y en la que apenas hubo derramamiento de sangre. El mismo rey Fernando se encargó de dirigir a los soldados, terminando en apenas un mes la tarea.

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Felipe II, uno de los reyes
más poderosos e influyentes
de la historia de España.
TERCER PASO. El tema portugués. Con todo lo demás conquistado, lo único que faltaba ya era Portugal. Pero Portugal era un hueso duro de roer. Tenía un poderoso ejército y mucho dinero, fruto del comercio de especias. Por ello los Reyes Católicos descartaron la idea de conquistar militarmente a nuestro vecino, y en su lugar casaron a dos de sus hijas (Isabel y María) con Alfonso (infante de Portugal) y con Manuel I (rey de Portugal). La jugada era buena: ya que la anexión militar era imposible, se optaba por el casamiento, que llevaría a que uno de los futuros hijos de estos matrimonios acabara heredando las coronas de Portugal, Castilla Y Aragón. De esta manera la unidad de los reinos ibéricos quedaría en el futuro asegurada. Y la jugada funcionó (aunque mucho después: fue un nieto de los Reyes Católicos, Felipe II, el que acabó siendo rey de Portugal, y por tanto, y finalmente, rey de todos los reinos de la Península Ibérica: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal)

miércoles, 22 de abril de 2026

Contexto histórico de los siglos XV y XVI.

Antes de profundizar en el viaje de Magallanes y Elcano, vamos a ver un poco cómo era el contexto histórico, social y cultural de la Edad Moderna. Así podremos entender mejor muchas de las cosas que veremos durante los próximos días.

¿Cómo era el mundo en el que vivía la gente de los siglos XV y XVI?

Muy diferente al de hoy, en muchos aspectos:

Transportes: la única forma de ir a los sitios era a pie o a caballo. En cuanto al transporte marítimo, solo había barcos de vela (carabelas y naos) o galeras (un barco especial a remos que se usaba solo en el Mediterráneo).

Sociedad: era muy desigual. Había una clase privilegiada y enriquecida (nobles y religiosos); después estaban los comerciantes y artesanos, que tenían algo de dinero; y finalmente, abajo del todo, estaban los campesinos, que eran en su gran mayoría pobres. Los nobles tenían poder absoluto, y podían decidir incluso sobre la vida o la muerte de la gente de clase baja.

Sanidad: Era deficiente. Enumero en varios sub apartados los diversos problemas sanitarios del siglo XV:
  • No había agua corriente en las casas. El único abastecimiento eran las fuentes públicas o los pozos; y muchas veces dicha agua no reunía las condiciones de salubridad necesarias para ser consumida (de ahí que se optase por bebidas alcohólicas, que por su contenido en alcohol eran más seguras de consumir). Tampoco era fácil calentar agua; de ahí que la gente optara por no lavarse, o lavarse lo justo (la cara y poco más) 
  • No había saneamiento. Las casas no contaban con tuberías para echar fuera el agua sucia. La gente hacía sus necesidades en un cubo, y luego las tiraban por la ventana, al grito de "¡¡Agua va!!". Os podéis imaginar cómo estaban las calles de porquería, llenas de excrementos y charcos pestilentes. Y para colmo, tampoco había alcantarillas para desaguar toda aquella inmundicia. 
  • Se desconocía la existencia de microbios. La gente no sabía que las enfermedades surgían por culpa de agentes infecciosos. Si alguien se ponía malo no era por motivo médico - científico; era porque Dios así lo había querido. Y en manos de Dios se dejaba la sanación (o muerte) del paciente. Bien es cierto que había médicos; pero sus conocimientos eran escasos, y en muchos casos erróneos.
  • Se desconocía en gran medida el funcionamiento del cuerpo humano. La religión Católica prohibía la disección de cadáveres. Por lo tanto, los médicos no sabían a ciencia cierta cómo era el cuerpo humano por dentro: no sabían de la doble circulación de la sangre, del sistema linfático, del funcionamiento del páncreas... 
Educación: la inmensa mayoría de la población no sabía ni leer ni escribir. La cultura estaba en manos de los religiosos (sacerdotes, monjes, obispos...) y de algunos nobles que se molestaban en aprender las letras y los números.
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Monjes en el scriptorium.

Guerra y armamento: Las armas de pólvora no estaban plenamente desarrolladas. Las batallas, conquistas e invasiones se llevaban a cabo con espadas, lanzas, arcos, flechas y armaduras. 

Religión: la religión oficial y estatal era el Catolicismo. Los religiosos tenían mucho poder. Todo el mundo creía en Dios y en la Iglesia. La Biblia era mucho más que un libro sagrado: era la palabra de Dios, la verdad única. Todo lo que en ella decía se creía a pie juntillas; y toda idea que la contradijese era malvada, herética y satánica; y por tanto susceptible de ser perseguida.

Ciencia: el conocimiento científico era muy limitado. Se desconocían cosas tan esenciales como el Sistema Solar, la electricidad o la fuerza de la gravedad. Además, el avance científico era entorpecido por la Iglesia, que no toleraba ideas o teorías que contradijesen lo escrito en la Biblia.
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Juglar.

Entretenimiento: al no haber televisión, ni cine ni radio, el entretenimiento estaba en manos de los músicos, bailarines y actores. Mención especial merecen los juglares: músicos ambulantes que iban de pueblo en pueblo y de palacio en palacio cantando y recitando historias. Su trabajo era muy apreciado, y conseguían ganarse la vida muy bien. 

Cultura: la cultura estaba en manos de la iglesia y de los nobles. Ellos eran los que encargaban pinturas y esculturas a los artistas; y ellos eran los que construían palacios, iglesias y catedrales

martes, 21 de abril de 2026

Viaje de Magallanes y Elcano.

Año 1519. España. Reina Carlos I, nieto de los Reyes Católicos. El monarca decide que quiere enviar una expedición para llegar al sudeste asiático (Islas Filipinas, Laos, Camboya, Vietnam, etc.) a través de una nueva ruta. Vamos a explicar por qué los españoles querían llegar allí, así como los hechos que acabaron culminando en la primera circunnavegación de la Tierra.

¿Por qué semejante viaje?

El motivo era esencialmente económico. El sudeste asiático es el único lugar del mundo en el que crecen productos como la canela, la pimienta, el clavo o la nuez moscada. Son las denominadas "especias", que sirven, aparte de para dar sabor a los platos, para conservar alimentos. Imaginaos lo importantes que eran las especias en aquella época, cuando aún no existían ni la electricidad ni mucho menos los frigoríficos o los congeladores. Valían tanto como el oro, incluso más. Los españoles deseaban acceder a la especias de manera directa. Pero había un problema: su comercio estaba en manos de los portugueses, que controlaban toda la ruta (mirad el mapa de abajo: todo lo sombreado en verde corresponde a territorio portugués. Cualquier barco no portugués que se atreviese a pasar por la zona era apresado o hundido)


¿La solución? Los españoles tenían que buscar otra ruta. Una que evitase cruzar aguas portuguesas. Y aquí entró en juego Fernando de Magallanes, quien propuso a Carlos I cruzar el Atlántico y buscar un paso hacia el Océano Pacífico por Sudamérica, con el objetivo final de llegar a la tierra de las especias. A priori podría parercer una idea sencilla y no demasiado arriesgada. Pero hay que tener en cuenta que en 1519, año en el que se inició la expedición, la parte del mundo que conocíamos era sólamente la destacada:



Por lo tanto, aventurarse a navegar más al sur de Brasil era meterse en aguas desconocidas, nunca antes navegadas por nadie. No sabían qué podrían encontrarse: rocas sumergidas, tribus hostiles, seres nunca antes vistos, quizá monstruos... La aventura estaba servida.

Réplica de la nao Victoria.
El viaje.

El encargado de llevar a cabo semejante empresa fue Fernando de Magallanes, un navegante portugués al servicio del rey Carlos I. Partió del San Lúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519 con cinco naos (barcos: la "Trinidad", el "San Antonio", la "Concepción", la "Victoria" y el "Santiago"). La ruta que siguió aparece detallada en el siguiente mapa:


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Estrecho de Magallanes. Imagen
tomada por satélite. Lo blanco es nieve
y hielo.
Como se puede ver, una vez llegados a América empezaron a dar como "saltitos". Esto es debido a que buscaban un paso para cruzar al Pacífico; y cada vez que se encontraban con una bahía o desembocadura de río más o menos grande se introducían en ella para investigarla, por ver si les llevaba a su objetivo. No sabían que el único paso existente estaba muy al sur. Y tampoco sabían que era uno de los lugares más peligrosos del mundo para la navegación. Estamos hablando del Estrecho de Magallanes (ver foto). Un verdadero laberinto con peligrosas corrientes marinas y aguas embrabecidas por los frecuentes temporales que azotan el lugar. Llegados a aquel punto la nao "San Antonio" decidió dar media vuelta y regresar a España. Los 3 barcos restantes (sí, 3; la nao "Santiago" había naufragado previamente frente a las costas argentinas) se internaron en el estrecho; y apunto estuvieron de irse a pique en más de una ocasión debido a las tormentas y vendavales. Afortunadamente, al final consiguieron cruzarlo, llegando al Océano Pacífico. Allí no tuvieron tormentas, sino todo lo contrario: un mar calmado y vientos favorables.
Sin embargo, a Magallanes y su tripulación les acechaba otro peligro. El Pacífico es un océano inmenso, en el cuál hay grandes extensiones de mar sin isla alguna. Sin posibilidad de recargar agua potable y alimentos, la hambruna y la sed pronto hicieron mella en los marineros, como bien describe en este texto Antonio Pigafetta, cronista de la expedición:

La galleta que comíamos ya no era más pan sino un polvo lleno de gusanos que habían devorado toda su sustancia. Además, tenía un olor fétido insoportable porque estaba impregnada de orina de ratas. El agua que bebíamos era pútrida y hedionda. Por no morir de hambre, nos hemos visto obligados a comer los trozos de cuero que cubrían el mástil mayor a fin de que las cuerdas no se estropeen contra la madera... Muy a menudo, estábamos reducidos a alimentarnos de aserrín; y las ratas, tan repugnantes para el hombre, se habían vuelto un alimento tan buscado, que se pagaba hasta medio ducado por cada una de ellas... Y no era todo. Nuestra más grande desgracia llegó cuando nos vimos atacados por una especie de enfermedad que nos inflaba las mandíbulas hasta que nuestros dientes quedaban escondidos... .


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Enfermo aquejado de escorbuto.
La enfermedad a la que se refiere Pigafetta es el escorbuto: un mal que aqueja a toda aquella persona que no toma la suficiente cantidad de vitamina C, presente ésta en frutas y verduras. Sus síntomas son claros: primero se inflaman las encías, y luego se caen los dientes. Si no se trata a tiempo puede llegar a ser mortal.





Afortunadamente la flota finalmente consiguió avistar y atracar en una isla, a la que bautizaron como "Isla de los ladrones" (Actual isla de Guam). Allí pudieron descansar y obtener agua fresca y comida. Luego de esto comenzaron a investigar la zona. Consiguieron cargar de especias uno de los barcos, y todo parecía empezar a marchar por fin bien. Pero la mala fortuna deparaba un nuevo golpe a la expedición...

Muerte de Magallanes, relevo de Elcano y finalización del viaje.

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Escudo de armas de Elcano. Merece la pena
fijarse en la parte superior del mismo,
donde aparece un globo terráqueo
con la inscripición en Latín
"PRIMVUS CIRCVMDEDISTI ME".
La traducción: "El primero en darme la vuelta"
En el tanscurso de la exploración de la isla de Mactán (Islas Filipinas), los españoles entraron en batalla contra una tribu. Hirieron a Magallanes, que murió en combate. Ante esas circunstancias, Juan Sebastián Elcano se hizo cargo del mando de la expedición, decidiendo volver a España por la ruta que bordeaba África. Tras mucho penar y mucho huír de las flotas portuguesas que les acosaron y persiguieron, finalmente lograron llegar a Sevilla en septiembre de 1522, con un solo barco y 18 tripulantes. Lo habían conseguido. Habían descubierto una nueva ruta para llegar a la tierra de las especias y habían demostrado que la Tierra era esférica.

Recompensa.

Carlos I felicitó a Elcano por la hazaña lograda, otorgándole un escudo de armas (una distinción muy imporante en aquella época) y una paga anual de 500 ducados de oro (el equivalente actual a 27.000€, más o menos). Elcano, lejos de acomodarse, siguió navegando y participando en otras expediciones. Moriría de escorbuto en 1526, a bordo de la nave "Santa María de la Victoria", viajando de nuevo hacia el sudeste asiático.