miércoles, 20 de mayo de 2026

La II República.

Bandera de España durante la II República.
Como ya sabréis, en España hemos tenido casi siempre monarquía. Primero los Austrias, de los que ya hemos hablado algo; y después los Borbones (de los cuales no hablaremos). 
Sin embargo ha habido cortos períodos en los que la monarquía no ha sido la forma de gobierno. El primero de esos períodos es desde 1873 hasta 1874 (la I República); y el segundo, y más importante a nivel histórico, el comprendido entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939: la II República.

¿Qué es una república? Resumiendo mucho: es una forma de gobierno prácticamente igual a la que tenemos hoy en día; solo que, en vez de rey, hay un presidente de la república elegido por los ciudadanos. Todo lo demás es igual: votaciones, leyes, justicia, etc.

¿Y por qué fue importante la II República?

Pues fue tan importante porque, para España, supuso un periodo de increíbles avances en lo que a derechos y libertades se refiere. Hay que tener en cuenta que hasta la proclamación de la II República en España...
Clara Campoamor.
  1. Las mujeres no podían votar. Por suerte apareció en escena Clara Campoamor, una sobresaliente mujer abogada y escritora que, tras mucho luchar, consiguió este derecho para las mujeres.
  2. Los jornaleros del campo eran explotados como animales: trabajaban de sol a sol por una miseria. La II República fijó la jornada laboral en 8 horas, estableció salarios mínimos e inició una política de repartición de tierras entre los más pobres.
  3. La educación era muy deficiente. Hasta la proclamación de la república España tenía una de las tasas de alfabetización más bajas de Europa. Los gobiernos de la II República pusieron solución a esto: se construyeron escuelas y bibliotecas, se contrataron maestros y se potenció la incorporación de las niñas al sistema educativo (sí; hasta aquella época las niñas apenas habían asistido a la escuela). El resultado: los alumnos escolarizados aumentaron un 15% en 5 años.
  4. No había libertad de pensamiento. Esto también cambió en la II República. Se aprobó la Libertad de pensamiento y militancia política y sindical. En la práctica: se permitía que cada uno tuviera sus propias ideas sin ser perseguido por ello.
Y si hizo cosas tan buenas... ¿por qué duró tan poco?

Pues por muy diversos motivos:
  1. Los ricos de las zonas rurales no veían con buenos ojos las reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los jornaleros (Algo totalmente lógico: a los terratenientes les convenía que los trabajadores del campo cobrasen poco y trabajasen mucho, para así ellos seguir ganando más). La cosa se puso mala mala cuando la República empezó a quitar a los ricos las tierras para repartírselas a los pobres. Consecuencia: los ricos estaban esperando la ocasión propicia para rebelarse, reestablecer la monarquía y volver al régimen legal anterior a la República, que les beneficiaba notablemente.

    Quema de iglesias y conventos en
    Málaga.
  2. La Iglesia Católica no estaba muy de acuerdo con lo de la libertad de pensamiento, ya que dentro de la libertad de pensamiento va incluida de manera implícita la libertad religiosa. España había sido siempre muy católica; y así debía de seguir siendo, al menos para la Iglesia. Si a este hecho le sumamos una serie de conflictos como la quema de conventos, el asesinato de curas y monjas por parte de algunos republicanos radicales o la expropiación de bienes a la iglesia... Pues imagínense ustedes. La iglesia estaba deseando que todo aquello de la República terminase cuanto antes, para volver a estar en la situación de seguridad y privilegio anterior a 1931.
    Franco y Queipo de Llano

  3. Una parte del ejército no estaba de acuerdo con que se hubiera depuesto al anterior rey, Alfonso XIII (bisabuelo de nuestro actual Felipe VI). La cosa se puso fea cuando la República intentó reformar las fuerzas armadas para expulsar de las mismas a los militares que apoyaban al depuesto rey. Consecuencia: los militares no republicanos se pusieron a conspirar para restablecer la monarquía y el régimen legal anterior a la República.
Todos estos grupos (ricos terratenientes, Iglesia y ejército) se rebelaron finalmente el 18 de julio de 1936, cuando tras una serie de asesinatos (jornaleros matando a ricos; ricos matando a trabajadores; trabajadores de fábricas matando a curas y monjas...) el ejército se alzó en armas. Comenzaría así la Guerra Civil Española, que duraría de 1936 a 1939, y que supondría la derrota de la II República, el reestablecimiento del régimen legal anterior a la misma y la subida al poder de Francisco Franco, que gobernaría España desde entonces y hasta 1975 (año de su muerte)

miércoles, 13 de mayo de 2026

Juana I de Castilla.

Vamos a resumir un poco la vida de Juana I de Castilla.

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Juana I de Castilla.
Juana era hija de los Reyes Católicos. En un principio no se había pensado que ella gobernase. De hecho no le tocaba ser reina, ya que ese privilegio tendría que haber recaído bien en su hermano Juan, bien en su hermana Isabel o bien en su sobrino Miguel de la Paz. Pero todos ellos murieron a edad temprana, hacieno que Juana se convirtiera en heredera al trono en el año 1500. De manera que se podría decir que la corona le tocó "de rebote".

Hay que decir que según cuentan las crónicas Juana era una mujer inteligente y culta: hablaba varios idiomas, entre ellos el latín; tocaba bastante bien el clavicordio (un tipo de "piano" antiguo que suena a alambres afinados); sabía de geografía, de literatura, de historia...

También dicen que era muy bella (aunque en este tratato no sale demasiado bien, la verdad).Un anónimo paje de la corte la describe como "buena, guapa, joven señora, digna de ser amada". Y un cronista francés llamado Jean Molinet llegó a decir de ella que era "de bello porte y graciosa manera".

Los Reyes Católicos habían pensado en casar a Juana con Felipe el Hermoso, un noble que poseía un montón de tierras en el norte de Europa: era archiduque de Austria, duqude de Borgoña y Brabante; y conde de Flandes. La idea prosperó, el matrimonio se concertó y finalmente Juana viajó a Países Bajos, lugar donde contrajo matrimonio con su prometido. Allí vivieron juntos durante un tiempo, teniendo varios hijos y siendo más o menos felices.

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Felipe I, el Hermoso.
Sin embargo en torno al año 1500, justo cuando los derechos a ser reina recaen sobre ella, Juana empieza a dar muestras de inestabilidad emocional y mental. El comportamiento de su marido, un hombre mujeriego y despegado, seguramente tuviera algo que ver. Sus ataques de celos y sus repentinos arrebatos de cólera pronto fueron conocidos en todo Flandes. Su fama de "Loca" empezó por aquel entonces. 

Año 1502. Isabel la Católica llama a su hija Juana para que vuelva a Castilla. Ya que le va a tocar ser reina, quiere enseñarle un poco de qué va el tema ese de gobernar. Además, Isabel quiere comprobar si es cierto eso que dicen de que su hija se está volviendo loca. Juana acude a la llamada de su madre... Y demuestra que bien, lo que se dice bien de la cabeza, no está. Numerosas crónicas así lo atestiguan: tremendas peleas, llegando Juana incluso a tirar cacharros a su madre; fugas de palacio a altas horas de la noche; voces y gritos como si estuviera endemoniada... La cosa se pone tan fea que Isabel decide encerrar a Juana en el castillo de la Mota (Medina de Campo). 

Castillo de la Mota.
Juana se enfada mucho con el encierro, y se pone tan rabiosa que una noche de frío intenso sale medio desnuda al patio del palacio, diciendo que como no la suelten y la dejen volver con su marido se queda allí en medio para morirse de frío. Isabel la Católica se da por vencida y deja que Juana regrese a los Países Bajos (que por entonces, y aún hoy, se llaman Flandes). 

Año 1504. Isabel I de Castilla, la Católica, muere. Hay que buscar un rey para Castilla. Felipe el Hermoso ve una oportunidad de oro para hacerse con el reino. Rápidamente, acompañado de su mujer Juana, viaja en barco desde sus dominios del norte de Europa hasta Castilla; y tras unas cuantas maniobras políticas (sobornos, amenazas y demás), finalmente ambos, Juana y Felipe el hermoso, son proclamados reina y rey de Castilla en el año de 1506. Fernando el Católico, por su parte, se retiró al reino de Aragón, del que era titular, y del que se hizo cargo hasta su muerte, acaecida en 1516.

Pero a Felipe el Hermoso le duró poco la alegría. El mismo año de su coronación murió (algunos dicen que envenenado). Juana se sumió en una profunda tristeza, y se negó a hacerse cargo del gobierno. Desde 1506 hasta 1516 el gobierno de Castilla estuvo en manos del cardenal Cisneros y de Fernando el Católico, que se ocupó de ir solucionando problemas que surgían.

Por su parte, Juana fue encerrada en un palacio de Tordesillas. Allí permaneció hasta el año de su muerte (1555). Recientes investigaciones sugieren que el maltrato al que fue sometida durante su largo encierro hicieron que su salud mental se deteriorase aún más. Resumiendo mucho: puede que Juana I no fuera alguien estable a nivel psicológico; pero sus problemas a buen seguro se agravaron por el abandono afectivo de su marido y por el encierro y maltrato al que fue sometida en su encierro de Tordesillas.

martes, 12 de mayo de 2026

Reyes Católicos. Parte III. Expulsión de los Judíos.

El siguiente plan de los Reyes Católicos era que en la Península Ibérica, a parte de unidad política (la unión de todos los reinos) hubiera también unidad religiosa. En este caso, la religión elegida fue la Católica. Sin embargo, había un problema. En el territorio que hoy conocemos como España había diferentes credos:

Musulmanes. La reconquista había ido dejando tras de sí comunidades musulmanas en diversos lugares. Éstas habían sido toleradas por los cristianos, que permitían a los islámicos practicar su religión. Sin embargo ésto cambiaría durante el reinado de los Reyes Católicos.

Cristianos. Eran la inmensa mayoría, y por tanto la religión dominante.

Judíos. Eran minoría. Llevaban viviendo en la Península Ibérica desde el año 70 d.C, cuando habían sido expulsados de Jerusalén por los romanos. Por lo tanto, se podía decir que llevaban por aquí casi toda la vida.

Como era costumbre en su proceder, los Reyes Católicos empezaron por el rival más débil. En este caso, los Judíos. En marzo de 1492, recién terminada la conquista de Granada, promulgaron el siguiente decreto:


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Traducción:

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Judíos camino del destierro.
       " Nosotros ordenamos que los Judí­os y Judí­as de cualquier edad que residan en nuestros dominios o territorios partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judí­o que no acepte este edicto es acaso encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes. Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judí­o o Judí­a ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios. Hágase que los Judí­os puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protección y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro artí­culo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual serí­a injustificado y el que transgrediese esto incurrirá en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.

Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judí­os y Judí­as a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro artí­culo prohibido por las leyes del reinado. De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecución, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscación de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reunión de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las diócesis, y sea hecho por el heraldo en presencia del escribano público, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulación de sus cargos y confiscación de sus bienes al que haga lo contrario. Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo.
Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno dí­a de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492. Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de Coloma, secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.

En clase, todos juntos, sacaremos conclusiones acerca de este texto.

jueves, 7 de mayo de 2026

Reyes católicos II. Unificación de los reinos peninsulares.

Los reyes Católicos fueron dos personas de increíble inteligencia y visión de futuro. Ambos contrajeron matrimonio en 1469, y desde un primer momento trabajaron codo con codo para que sus intereses políticos triunfaran. Isabel y Fernando tenían unas cuantas ideas muy claras. En esta entrega vamos a hablar de la primera de ellas, de capital importancia. Nos estamos refiriendo a la unificación de los reinos peninsulares.


Unificación de los reinos peninsulares.
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Reinos españoles en tiempos de los Reyes Católicos.

Como ya explicamos en clase, España es un invento relativamente reciente. Durante toda la Edad Media hubo en la Península infinidad de reinos, dependiendo del momento histórico. En la época de los Reyes Católicos, el mapa estaba de la manera que podéis comprobar en la imagen de la derecha.

En 1479 había dos grandes reinos, poderosos y bien armados: Castilla y Aragón. Luego estaban el reino musulmán de Granada, el reino cristiano de Navarra y finalmente el reino de Portugal. Los Reyes Católicos se propusieron la unificación territorial de la Península, para evitar en un futuro guerras y conflictos entre los diferentes países. De manera que empezaron a llevar a cabo su plan, paso a paso:

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Boabdil rindiéndose a los Reyes Católicos.

PRIMER PASO. Conquista del reino musulmán de Granada. Desde 1479 (año en el que Isabel y Fernando se convierten en reyes) hasta 1492, todos los esfuerzos económicos y militares estuvieron encaminados a la conquista del reino de Granada. Tras muchas batallas, muertes y barbaridades varias, finalmente se consigue el objetivo. Boabdil, el último rey de Granada, rinde la ciudad y su reino a los Reyes Católicos. Dicha rendición evitó que hubiera batalla, de manera que Granada no fue destruida. Este es el motivo por el cuál Granada conserva bellísimos monumentos musulmanes, como la Alhambra, el palacio del Generalife o el barrio del Albaicín.


SEGUNDO PASO. Anexión de Navarra. Después de lo de Granada, el siguiente movimiento era la conquista de Navarra. Navarra en sí no era un enemigo ni para Castilla ni para Aragón. Pero sí que suponía un riesgo, ya que los reyes de Navarra eran aliados de Francia. Los Reyes Católicos temían que Francia pudiera utilizar Navarra como puerta de entrada para una posible invasión de Castilla; de manera que Isabel y Fernando decidieron proceder. Fernando inicia la invasión en 1512, y la concluye en apenas un mes. Casi no hubo derramamiento de sangre. Fue el mismo rey Fernando el que se encargó de dirigir a los soldados.

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Felipe II, uno de los reyes
más poderosos e influyentes
de la historia de España.
TERCER PASO. El tema portugués. Con todo lo demás conquistado, lo único que faltaba ya era Portugal. Pero Portugal era un hueso duro de roer. Tenía un poderoso ejército y mucho dinero, fruto del comercio de especias. Por ello los Reyes Católicos descartaron la idea de conquistar militarmente a nuestro vecino, y en su lugar casaron a dos de sus hijas (Isabel y María) con Alfonso (infante de Portugal) y con Manuel I (rey de Portugal). La jugada era buena: ya que la anexión militar era imposible, se optaba por el casamiento, que llevaría a que uno de los futuros hijos de estos matrimonios acabara heredando las coronas de Portugal, Castilla Y Aragón. De esta manera la unidad de los reinos ibéricos quedaría en el futuro asegurada. Y la jugada funcionó (aunque mucho después: fue un bisnieto de los Reyes Católicos, Felipe II, el que acabó siendo rey de Portugal, y por tanto, y finalmente, rey de todos los reinos de la Península Ibérica: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal)

miércoles, 22 de abril de 2026

Contexto histórico de los siglos XV y XVI.

Antes de profundizar en el viaje de Magallanes y Elcano, vamos a ver un poco cómo era el contexto histórico, social y cultural de la Edad Moderna. Así podremos entender mejor muchas de las cosas que veremos durante los próximos días.

¿Cómo era el mundo en el que vivía la gente de los siglos XV y XVI?

Muy diferente al de hoy, en muchos aspectos:

Transportes: la única forma de ir a los sitios era a pie o a caballo. En cuanto al transporte marítimo, solo había barcos de vela (carabelas y naos) o galeras (un barco especial a remos que se usaba solo en el Mediterráneo).

Sociedad: era muy desigual. Había una clase privilegiada y enriquecida (nobles y religiosos); después estaban los comerciantes y artesanos, que tenían algo de dinero; y finalmente, abajo del todo, estaban los campesinos, que eran en su gran mayoría pobres. Los nobles tenían poder absoluto, y podían decidir incluso sobre la vida o la muerte de la gente de clase baja.

Sanidad: Era deficiente. Enumero en varios sub apartados los diversos problemas sanitarios del siglo XV:
  • No había agua corriente en las casas. El único abastecimiento eran las fuentes públicas o los pozos; y muchas veces dicha agua no reunía las condiciones de salubridad necesarias para ser consumida (de ahí que se optase por bebidas alcohólicas, que por su contenido en alcohol eran más seguras de consumir). Tampoco era fácil calentar agua; de ahí que la gente optara por no lavarse, o lavarse lo justo (la cara y poco más) 
  • No había saneamiento. Las casas no contaban con tuberías para echar fuera el agua sucia. La gente hacía sus necesidades en un cubo, y luego las tiraban por la ventana, al grito de "¡¡Agua va!!". Os podéis imaginar cómo estaban las calles de porquería, llenas de excrementos y charcos pestilentes. Y para colmo, tampoco había alcantarillas para desaguar toda aquella inmundicia. 
  • Se desconocía la existencia de microbios. La gente no sabía que las enfermedades surgían por culpa de agentes infecciosos. Si alguien se ponía malo no era por motivo médico - científico; era porque Dios así lo había querido. Y en manos de Dios se dejaba la sanación (o muerte) del paciente. Bien es cierto que había médicos; pero sus conocimientos eran escasos, y en muchos casos erróneos.
  • Se desconocía en gran medida el funcionamiento del cuerpo humano. La religión Católica prohibía la disección de cadáveres. Por lo tanto, los médicos no sabían a ciencia cierta cómo era el cuerpo humano por dentro: no sabían de la doble circulación de la sangre, del sistema linfático, del funcionamiento del páncreas... 
Educación: la inmensa mayoría de la población no sabía ni leer ni escribir. La cultura estaba en manos de los religiosos (sacerdotes, monjes, obispos...) y de algunos nobles que se molestaban en aprender las letras y los números.
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Monjes en el scriptorium.

Guerra y armamento: Las armas de pólvora no estaban plenamente desarrolladas. Las batallas, conquistas e invasiones se llevaban a cabo con espadas, lanzas, arcos, flechas y armaduras. 

Religión: la religión oficial y estatal era el Catolicismo. Los religiosos tenían mucho poder. Todo el mundo creía en Dios y en la Iglesia. La Biblia era mucho más que un libro sagrado: era la palabra de Dios, la verdad única. Todo lo que en ella decía se creía a pie juntillas; y toda idea que la contradijese era malvada, herética y satánica; y por tanto susceptible de ser perseguida.

Ciencia: el conocimiento científico era muy limitado. Se desconocían cosas tan esenciales como el Sistema Solar, la electricidad o la fuerza de la gravedad. Además, el avance científico era entorpecido por la Iglesia, que no toleraba ideas o teorías que contradijesen lo escrito en la Biblia.
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Juglar.

Entretenimiento: al no haber televisión, ni cine ni radio, el entretenimiento estaba en manos de los músicos, bailarines y actores. Mención especial merecen los juglares: músicos ambulantes que iban de pueblo en pueblo y de palacio en palacio cantando y recitando historias. Su trabajo era muy apreciado, y conseguían ganarse la vida muy bien. 

Cultura: la cultura estaba en manos de la iglesia y de los nobles. Ellos eran los que encargaban pinturas y esculturas a los artistas; y ellos eran los que construían palacios, iglesias y catedrales